Uno de cada tres adultos mayores presenta alta sintomatología ansiosa y depresiva y casi la mitad tiene ingresos insuficientes
Un nuevo informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina encendió una señal de alerta […]
28 Ago, 2026 · 13:21

Un nuevo informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina encendió una señal de alerta sobre las condiciones en las que atraviesan la vejez millones de personas en el país.
El estudio “Vivir y envejecer en contextos de desigualdad” analiza la situación de las personas de 60 años y más en áreas urbanas de la Argentina y reúne información correspondiente al período 2017-2025.
Uno de los datos que más preocupa es que el 34% de los adultos mayores presenta una alta sintomatología ansiosa y depresiva. El indicador muestra un fuerte incremento respecto de mediciones anteriores: el malestar psicológico pasó del 19,5% al 34%.
La situación también está atravesada por las dificultades económicas. El 46% de los hogares con personas mayores registra ingresos insuficientes para afrontar la subsistencia, lo que convierte a la seguridad económica en una de las principales preocupaciones detectadas por el estudio.
El acceso a la atención sanitaria también aparece entre los puntos críticos. El 35,2% de las personas mayores tuvo dificultades económicas para acceder a servicios de salud, incluyendo situaciones en las que debieron realizar recortes, postergar consultas o dejar de comprar medicamentos por falta de dinero.
La alimentación constituye otra de las dimensiones que muestran un deterioro. La inseguridad alimentaria alcanzó al 18,4% de las personas mayores durante 2024-2025, frente al 12,3% registrado en el período 2017-2019.
El impacto de la desigualdad también queda reflejado en la salud mental. Mientras que la alta sintomatología ansiosa y depresiva alcanza al 16% de las personas mayores del estrato socioeconómico medio alto, el porcentaje asciende al 24% en el medio bajo y al 37,5% en el nivel bajo.
En el estrato socioeconómico más vulnerable, el indicador llega aproximadamente a la mitad de las personas mayores.
Para Solange Rodríguez Espínola, coordinadora del informe, estos resultados funcionan como una señal de alerta que no puede analizarse únicamente desde la situación económica. La especialista remarca que las condiciones con las que una persona llega a la vejez son consecuencia de procesos acumulados a lo largo de toda su vida.
El informe sostiene que aspectos como el nivel educativo, el tipo de trabajo realizado, las condiciones habitacionales y el entorno en el que una persona vivió pueden influir posteriormente en sus posibilidades de atravesar una vejez saludable.
La salud mental aparece además como una problemática que puede permanecer oculta. Desde el equipo que elaboró el estudio advierten que muchas personas mayores pertenecen a generaciones en las que hablar de angustia, ansiedad o depresión no era habitual y existía una fuerte tendencia a afrontar las dificultades sin pedir ayuda.
A esto se suma el riesgo de que determinados problemas sean considerados simplemente como consecuencias normales de la edad, lo que puede retrasar la búsqueda de asistencia profesional.
El estudio también señala la importancia de fortalecer las redes comunitarias y el acceso a servicios de salud, incluidos los relacionados con la salud mental y los medicamentos.
Los investigadores plantean que los resultados deberían servir como diagnóstico para diseñar políticas destinadas a mejorar las condiciones materiales y subjetivas de las personas mayores.
El panorama que surge del informe muestra tres alertas que aparecen simultáneamente: ingresos insuficientes para el 46%, dificultades económicas para acceder a la salud para el 35,2% y alta sintomatología ansiosa y depresiva para el 34%.
Más allá de las cifras, el estudio plantea una discusión sobre cómo llega la población argentina a la vejez y qué condiciones necesita para poder transitar esa etapa con seguridad económica, acceso a la salud, alimentación adecuada y bienestar emocional.
